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Primeros encuentros.
Cada momento de nuestros encuentros
celebrábamos como la Epifanía,
solos en este planeta. Fuiste
más valiente y más ligera que el ala de un pájaro
bajando la escalera de dos en dos,
como vértigo, llevándome a través
de lilas mojadas a sus predios,
al más allá del espejo cristalino.
Cuando llegó la noche tuve la gracia,
se abrieron las puertas del altar,
en la oscuridad resplandecía
y se reclinaba lentamente la desnudez.
Y yo, al despertar, decía: “¡Sé bendita!”
porque sabía que era audaz mi bendición.
Tú dormías, pero las lilas de la mesa
se disponían a tocar tus párpados
con el azul del universo circundante,
los párpados, tocados por el color azul,
estaban muy tranquilos, tu mano cálida también.
En el cristal pulsaban tantos ríos,
montañas humeaban y mares despuntaban,
tenías en tu palma un globo cristalino,
estabas durmiendo en el trono.
¡Dios justo! Tu eras mía.
Te despertaste para transformar
el vocabulario humano, usado cada día,
y el lenguaje se llenó hasta el tope
de fuerza sonora, y la palabra tú abrió su acepción nueva, que era el zar.
En el mundo se ha transformado todo,
incluso cosas tan sencillas como el jarro y la palangana,
y el agua dura y laminada
estaba de guardia entre nosotros.
Algo me llevaba no sé adonde.
Nos cedían paso, como espejismos,
ciudades construidas por milagro,
la menta, cual alfombra, se acostaba bajo nuestros pies,
los pájaros nos acompañaban haciendo el mismo camino,
los peces subían el río
y el cielo se abrió ante nuestros ojos…
El destino seguía nuestra pista
como un loco con navaja afilada.
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” La gente sólo puede comer mierda durante cierto tiempo. Al final las tornas van a cambiar y los gordos dictadores hambrientos de dinero y poder van a tener que pagar el precio de su codicia y arrogancia. “
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-En su vida no hay pasión, hijo mío. Usted no ha amado nunca a una mujer, no ha odiado a un hombre, no ha compadecido a un niño. Usted ha estado retraído demasiado tiempo y ahora es una extraño en la familia humana. Nada ha pedido ni ha dado nada. Nunca ha conocido la dignidad de necesitar ni la gratitud por un sufrimiento compartido. Esta es su enfermedad. Es la cruz que usted mismo ha fabricado para sus hombros. Ahí es donde comienzan sus dudas y también sus temores.
- Como se empieza a amar?
- Por necesidad. Por la necesidad de la carne y la necesidad del espíritu. El hombre siente hambre del primer beso, y reza su primera oración verdadera cuando siente hambre del Paraíso perdido.
- Estoy tan sumamente cansado… -
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- Una leyenda islámica dice, que a veces Allāh baja a la tierra por que tiene nostalgia de volver a ver el cielo estrellado desde abajo.
- Fuad, milenios de sabiduría y estamos así. ¿Pero es que jamas se aprende nada?
- ¿Sabes por qué se hacen las guerras?. Pues, por que el mundo empezó sin el hombre, y sin el hombre acabará.
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La vida se extraña ante la muerte. Pero la muerte carece de cualquier derecho y sólo puede soportar la insolente mirada de la vida.
Ser contemplada. Eso es lo único que permite la muerte, ya que ser vivida no puede.
Y eso es lo que hacen, contemplarla, quienes rodean el macabro hallazgo en esa fría mañana de un Madrid que todavía se despereza de un largo sueño. O de una pesadilla, quizá.
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- Vete al infierno.
- De acuerdo, pero me acompañaras. No nos veremos en diez años. Capaz.






